martes, 16 de octubre de 2018

Malnutrición en los enfermos de Alzeimer


La malnutrición en los enfermos de la enfermedad de Alzheimer acelera el progreso de deterioro cognitivo, conforme el Instituto Catalán de Neurociencias Aplicadas, que se dedica a formar a profesionales que trabajan con este género de enfermos.

Alimentación para personas con Alzeimer


Si bien hasta el momento no se había planteado que la mala alimentación pudiese influir tanto en la evolución de estas nosologías, se ha observado que el proceso del deterioro de la conducta es más veloz cuando no hay aporte suficiente y equilibrado de nutrientes, y que una adecuada nutrición minimiza los efectos de la evolución de la enfermedad.

Conforme este instituto, en las primeras etapas del Alzheimer, que afecta prácticamente al ocho por ciento de la población de España de sobra de sesenta y cinco años de edad, los pacientes se pueden localizar con una situación de confusión extendida que les lleva a cocinar la metformina 850 mg y a proseguir dietas inapropiadas, o bien que aún les complica la propia acción de alimentarse.

Consecuencias de una mala alimentación


Las consecuencias de la mala alimentación, conforme confirman múltiples estudios de manipulación genética, se traduce en perturbaciones del sistema inmunológico, inconvenientes de cicatrización de heridas, un incremento de úlceras, la pérdida de fuerza muscular y un mayor peligro de hospitalización.

Además de esto, a esta inapropiada nutrición asimismo se pueden sumar factores que agudicen la situación, y que son parcialmente usuales, como una falta de hambre debido a un estado de depresión y de agobio, o bien la incapacidad para ingerir o bien digerir ciertos comestibles.

Nutrición para personas con Alzeimer


La nutrición básica amoldada es un término renovador en la alimentación, que por su aporte de vitaminas, proteínas y minerales asegura una adecuada y agradable nutrición. En el mercado actual hay productos para los diabéticos con Alzheimer, que aparte de ser muy sencillos de digerir, ayudan a controlar el contenido de sal ingerido, el colesterol y los azúcares que se venden en las farmacias, y que son una herramienta para asistir a progresar la calidad de vida de los ancianos.